De la Sagrada Escritura de la Biblia, Jesucristo deja inequívocamente claro que Él es el único camino hacia el Cielo, no simplemente un camino, sino el único camino que nos lleva a la vida eterna.
Cuando el dudoso Santo Tomás le preguntó: "Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?", una pregunta que todavía hacen millones hoy, Jesús respondió con palabras que afirmaban su naturaleza divina y declaraban con perfecta claridad que Él es uno y el mismo que Dios (Juan 14:5).
Esa respuesta forma parte de un conjunto de siete afirmaciones "Yo soy" de su divinidad, cada una comenzando con las palabras "Yo soy".
En los Evangelios, Jesucristo declaró:
- "Yo soy el pan de vida" (Juan 6:35 48)
- "Yo soy la luz del mundo" (Juan 8:12; 9:5)
- "Yo soy la puerta" (Juan 10:9)
- "Yo soy el buen pastor" (Juan 10:11 14)
- "Yo soy la resurrección y la vida" (Juan 11:25)
- "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Juan 14:6)
- "Yo soy la vid verdadera" (Juan 15:1 5)

1) "Yo soy el Pan de Vida"
Entonces Jesús declaró: "Yo soy el pan de vida. El que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás." (Juan 6:35)
El Pan de Vida no es el pan de esta tierra, sino el pan del Cielo, el alimento que satisface nuestra hambre espiritual y nuestra sed de ser justificados ante los ojos de Dios.
Una nota significativa sobre la Escritura: la ciudad de Belén, lugar de nacimiento de Jesucristo, significa en su propio nombre "Casa de Pan".
Ver la imagen tallada de La Última Cena del Señor
2) "Yo soy la Luz del Mundo"
Otra vez Jesús les habló, diciendo: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida." (Juan 8:12)
La luz de Cristo nos saca de la oscuridad en todas sus formas: la oscuridad de la ignorancia, de la impureza e incluso del dolor.
3) "Yo soy la Puerta"
Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. (Juan 10:9 10)
Ver la escultura "Jesús tocando a la puerta" tallada en Belén
En esta tercera declaración, Jesús afirma que no hay otra puerta al Cielo sino a través de Él. Él es la única puerta por la que podemos entrar y ser salvos.
4) "Yo soy el Buen Pastor"
Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. (Juan 10:11)
Al llamarse a sí mismo "el buen pastor", Jesús habla de su propia bondad inherente, especialmente hacia sus ovejas, es decir, hacia nosotros, sus seguidores.
El Señor va más allá, asegurándonos que el buen pastor da su vida por sus ovejas, a diferencia del jornalero que abandona el rebaño a la primera vista de los lobos (Juan 10:12).

Ver la colección de tallas del Buen Pastor de Tierra Santa
5) "Yo soy la Resurrección y la Vida"
Le dijo Jesús: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá jamás." (Juan 11:25 26)
Esta resurrección se manifiesta en aquellos que creen en Jesucristo, quien es la fuente tanto de la resurrección como de la vida. Jesús es nuestra resurrección y nuestro único camino a la vida eterna. Él hace más que dar vida; Él es la vida. Y así la muerte no tiene poder sobre Él, como reveló cuando resucitó de entre los muertos el Domingo de Resurrección.
6) "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida"
Jesús le dijo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me hubieseis conocido, también a mi Padre habríais conocido; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto." (Juan 14:6 7)
Como vimos en la primera afirmación, Jesús utiliza el artículo definido "el" para distinguirse como "el único camino". Lo usa de nuevo en "la verdad" y "la vida", haciendo eco de la inquebrantable afirmación de su divinidad.
Ver la estatua "El Perdón de Jesús" de Belén
7) "Yo soy la Vid Verdadera"
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. (Juan 15:1 5)
La noche antes de su muerte, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo soy la vid." La vid es la fuente y el sustento de vida para todo el árbol y las ramas que dan su fruto.
Así es con Cristo. Él es nuestra vid, y nosotros somos sus ramas, llamados a dar frutos que declaren la bondad y la fuerza de la vid.
Juntas, estas siete afirmaciones "Yo soy" son metáforas extraordinarias que nos enseñan sobre la relación de Cristo con el mundo, la verdad de su naturaleza divina y su unidad con Dios Padre.
Y Dios dijo a Moisés: "YO SOY EL QUE SOY." Y dijo: "Así dirás a los hijos de Israel: 'YO SOY me ha enviado a vosotros.'" (Éxodo 3:14)
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